
La oposición volvió a colocarse en el centro de la crítica tras desatar una oleada de indignación por un gesto protocolario hacia el presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Hugo Aguilar, a quien le limpiaron los zapatos durante un acto público.
Usuarios en redes sociales acusaron a sectores opositores de rasgarse las vestiduras de manera selectiva, al señalar que muchos de los mismos actores que hoy hablan de “sumisión” y “excesos” guardaron silencio cuando la entonces candidata presidencial @XochitlGalvez fue captada retirándose un chicle de la boca para colocarlo en la mano de su asistente.
Las comparaciones encendieron el debate y reforzaron el señalamiento de hipocresía política, al considerar que la crítica no obedece a principios éticos, sino a conveniencias partidistas. Para diversos internautas, el escándalo actual responde más a un intento de golpeteo contra instituciones y figuras públicas que a una defensa genuina de la dignidad o el respeto.
La discusión ha expuesto, una vez más, la polarización en el debate público y la narrativa de la oposición, que —según señalamientos en redes— aplica criterios distintos dependiendo del personaje involucrado.