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Mujer infiel del concierto de Coldplay ahora cobra 800 dólares por dar conferencias
Muchos aún recuerdan a la pareja que se hizo viral tras ser señalada por infidelidad durante un concierto de Coldplay a mediados de 2025. Kristin Cabot, la mujer que captada por la famosa Kiss Cam, está aprovechando esta fama y anunció recientemente una serie de conferencias en las que promete enseñar cómo transformar una “funa” en una oportunidad positiva. El costo de acceso es de 800 dólares.
Kristin Cabot es una ejecutiva de alto nivel dentro del sector tecnológico en Estados Unidos. Antes de convertirse en una figura viral, se desempeñaba como directora de Recursos Humanos en Astronomer, una reconocida empresa de software, donde era ampliamente respetada por su trayectoria profesional en Silicon Valley.
Su nombre se volvió tendencia mundial en julio de 2025 tras un incidente ocurrido durante un concierto de Coldplay. Mientras la cámara del evento recorría al público, Cabot fue captada en un momento íntimo con Andy Byron, entonces director ejecutivo de la empresa. La reacción de sorpresa de ambos al verse proyectados en la pantalla gigante, sumada a que los dos estaban casados con otras personas, detonó una avalancha de comentarios, memes y críticas en redes sociales.

El escándalo tuvo consecuencias inmediatas. Tanto Cabot como Byron renunciaron a sus cargos en Astronomer, ante la presión pública y el evidente conflicto de interés que representaba la relación.
Ahora, en este 2026, Kristin Cabot reapareció en la esfera pública como conferencista, enfocándose en temas de gestión de crisis reputacional, control de marca personal y el impacto del acoso digital, a partir de su propia experiencia al estar en el centro de uno de los episodios más virales de la cultura pop reciente.
???????? ¡Los cachan siendo infieles en pleno concierto de Coldplay! ???????? Lo que era una noche mágica en Boston terminó en un escándalo viral. Durante el show, las cámaras gigantes enfocaron a una pareja abrazada… pero no eran esposos entre sí. Chris Martin, vocalista de Coldplay, al notar que intentaban esconderse, los señaló frente a todos. En cuestión de horas, internet hizo lo suyo: se reveló que se trataba de Andy Byron, CEO de Astronomer, y Kristin Cabot, directora de personal de la misma empresa… ambos casados con otras personas. El video generó miles de comentarios: ???? “Si actuaban natural nadie se enteraba” ???? “La imagen y la reacción dicen más que mil palabras” ???? “¡Se vendieron solos!” #Coldplay #Infidelidad #Boston
De acuerdo con un comunicado oficial, las conferencias están planteadas como una clase de recuperación narrativa y control de crisis, basadas en lo que describen como “la más explosiva de la década”. El proyecto también se presenta como un análisis técnico de la arquitectura de relaciones públicas utilizada para enfrentar un fenómeno mediático que, aseguran, alcanzó un frenesí de hasta 300 mil millones de visualizaciones.
“La vida de Kristin Cabot explotó el pasado julio después de que un momento fugaz en un concierto de Coldplay se convirtiera en una obsesión mundial. Esto no es solo una historia; es un caso práctico técnico de supervivencia”, se señala en la descripción del curso.
Entre los aprendizajes que promete la conferencia se encuentran el análisis de la viralidad convertida en un arma digital y las formas de contraprogramar el acoso impulsado por algoritmos; la defensa frente al llamado “doble rasero”, especialmente en la humillación pública que enfrentan las mujeres en los medios; y tácticas prácticas para pasar de una posición de víctima a la de autora de su propia narrativa, reescribiendo una historia que el público considera definitiva.
- Viralidad convertida en arma: Cómo contraprogramar el acoso algorítmico.
- La defensa del «doble rasero»: Abordar la extrema humillación pública que enfrentan las mujeres en los medios
- De víctima a autor: Tácticas prácticas para reescribir una narrativa que el público cree ya suya.
El anuncio ha generado reacciones divididas en redes sociales, donde algunos usuarios ven la iniciativa como un ejercicio de resiliencia profesional, mientras otros cuestionan el alto costo y la monetización de un episodio que nació de una polémica pública.
