
Una masa de partículas minerales procedente del desierto del Sahara ya ingresó a territorio mexicano y genera condiciones de cielo brumoso, reducción de visibilidad y cambios temporales en la calidad del aire.
El fenómeno comenzó a llegar al país el domingo 13 de septiembre y se prevé que permanezca hasta el martes 15 de septiembre, con concentraciones de leves a moderadas.
La Península de Yucatán concentra los primeros y mayores efectos debido a su ubicación geográfica. Entre las principales consecuencias se encuentran cielos con apariencia grisácea, menor visibilidad y atardeceres con tonalidades rojizas.
Aunque se trata de un fenómeno atmosférico natural y recurrente, las partículas suspendidas pueden provocar irritación en ojos, nariz y garganta, además de molestias respiratorias en personas sensibles.
Por ello, se recomienda prestar especial atención a niñas y niños, adultos mayores y personas con enfermedades respiratorias, quienes podrían presentar mayores molestias durante el paso de esta masa de polvo.
El fenómeno no representa ceniza volcánica ni contaminación generada localmente: son partículas minerales transportadas miles de kilómetros desde el norte de África por las corrientes de aire.