
La reciente aprobación de una reforma en la legislación del amparo ha reducido drásticamente las vías de defensa del magnate mexicano Ricardo Salinas Pliego frente a sus millonarias deudas fiscales.
Deudas en escalada
Salinas Pliego enfrenta un crédito fiscal firme de cerca de 50 000 millones de pesos, resultado de un adeudo inicial de casi 36 000 millones al cual se sumaron recargos por retrasos. En este contexto, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) ha dado pasos decisivos en su contra: el empresario perdió siete recursos ante el alto tribunal, lo que prácticamente agota sus mecanismos jurídicos internos.
Cómo se cerraron los caminos legales
¿Qué opciones le quedan?
Las posibilidades para Salinas Pliego se han reducido a dos caminos:
El empresario ha anunciado que recurrirá a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), aunque los expertos ven escasas posibilidades de evasión exitosa por esta vía: el proceso tomaría años y no detendría la ejecución nacional del crédito.
Consecuencias para sus empresas
Los analistas estiman que la afectación para el Grupo Salinas —controlado por Salinas Pliego— podría ir más allá del monto original de la deuda: “El impacto va a ser inmenso”, advierte un economista especializado, debido a la caída en las valoraciones de los activos y a la incertidumbre en los mercados.
Además, la reforma y las acciones en su contra reflejan un esfuerzo coordinado de los tres poderes del Estado mexicano: el Legislativo con la reforma al amparo, el Judicial con la resolución rápida de pleitos y el Ejecutivo con la persecución de grandes deudores.
En resumen: Salinas Pliego entra en una zona crítica donde las defensas jurídicas tradicionales ya no le dan cobertura. Su adeudo fiscal de miles de millones y su relevancia económica lo colocan bajo una lupa institucional que parece no dejarle muchas escapatorias.